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jueves, 17 de enero de 2013

15 DE ENERO, MEMORIA LITURGICA DEL BEATO NIKOLAUS GROSS


Nikolaus Gross y Odoardo Focherini: periodistas, padres de familia y mártires del nazismo
Uno fue niño obrero, sindicalista, político; otro scout, dirigente católico; murieron en manos nazis por esconder judíos y oponerse al nazismo.

Nikolaus Gross fue ahorcado y se le impidió un funeral cristiano


Nikolaus Gross: obrero, sindicalista, periodista y político 
Nikolaus Gross nació en Niederwenigern, cerca de Essen, el 30 de septiembre de 1898. Fue a una escuela católica local desde los siete hasta los doce años, edad en la que empezó a trabajar, primero como operario en un molino y luego en la minería. Sin embargo, no abandonó la actividad intelectual pues alternó su trabajo bajo tierra con la condición de periodista.
Con tan solo 19 años ingresó al sindicato cristiano, paso previo a su afiliación al Centrum, partido de clara inspiración cristiana, convirtiéndose a los 22 en secretario de los jóvenes mineros. Su interés por el periodismo le lleva a colaborar en el diario del Movimiento Católico de los Trabajadores (KAB), el Westdeutschen Arbeiterzeitung. Tanto era su talento que a los dos años se convirtió en el director del diario. 
Afincado en Colonia, Gross supo ver el peligro que para Alemania significaba que el nazismo tomara el poder. Respaldado en su fe, no tuvo duda alguna en informar a sus lectores sobre las verdaderas consecuencias que un régimen de este tipo traería sobre el país. El 14 de septimbre de 1930 escribió: "nosotros trabajadores católicos rechazamos con fuerza y con claridad el nacionalsocialismo, no sólo por motivos políticos o económicos, sino decididamente también por nuestra postura religiosa y cultural".
"Enemigo del Estado" bajo Hitler
Con la llegada de Hitler al poder, empezaron las dificultades. El diario de Gross fue declarado "enemigo del Estado", paso previo a su cierre en 1938, aunque siguió editándose clandestinamente. No habiéndose caracterizado hasta entonces como orador, la censura le llevó a anunciar de viva voz, a todo el que le quisiera oir, los peligros del régimen opresor que se había adueñado de su patria. Siempre tuvo presentes las palabras de San Pedro ante el Sanedrín: "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hch 5,29)
Nikolaus fue un hombre que sin vergüenza ni miedo anunció a Cristo, mientras en Alemania el nacionalsocialismo perseguía a la comunidad cristiana. Cuando muchos callaban, él se jugaba la vida. Fue siempre consecuente con su fe. Como marido y padre honró el sacramento del matrimonio y de la familia. Como obrero, sindicalista y periodista, se comprometió por la justicia, la verdad, la solidaridad y la paz, arriesgando la vida cada día.
Fue encarcelado y ejecutado en la horca el 23 de enero de 1945. Su esposa Elisabeth, que pudo visitarle al menos dos veces, dio testimonio de que había sido torturado antes de morir. Sus asesinos no permitieron que recibiera un entierro cristiano y su cuerpo fue quemado y sus cenizas esparcidas por el campo. 
Nikolauss Gross fue declarado beato en el 2001
Aquel que como obrero, sindicalista y posteriormente periodista, siempre tuvo muy en claro el compromiso que como católico debía asumir en la defensa de la verdad, la justicia, la paz y la solidaridad, no olvidó nunca su condición de esposo y padre. Muestra de ello fueron las carta que, desde la cárcel de Berlín-Plötzensee, enviara a su esposa e hijos. La última, dos días antes de su ejecución. En ella mostró una completa serenidad ante la muerte y una fe inquebrantable en Cristo.

El 7 de octubre del año 2001 fue elevado a los altares por el Papa Juan Pablo II, quien glosó su figura con las siguientes palabras: "Con inteligencia comprendía que la ideología nacional-socialista era incompatible con la fe cristiana. Con valentía, tomó la pluma para escribir a favor de la dignidad humana y por esta convicción fue llevado al patíbulo, pero esto le abrió el cielo".

(1898-1945) 
El domingo, 7 de octubre (2001), el Santo Padre ( hoy Beato Juan Pablo II)  beatificará Nikolaus Gross, laico, padre de siete hijos, activista sindical, editor de periódico y mártir.
Nicolás Gross nació el 30 de septiembre 1898 de una mina de carbón en Niederwenigern herrero, cerca de la ciudad de Essen, y asistió a la escuela católica local 1905-12. Luego trabajó inicialmente en un tren de laminación plato, como un molino y posteriormente como una cara de trabajo en una mina de carbón. Él trabajó bajo tierra durante cinco años. 
En su tiempo libre limitado, continuó su educación superior. En 1917, se unió el Sindicato de Mineros Cristianos Comercio. En 1918 se unió al Partido del Centro (el partido político católico).En 1919 se unió a los mineros del San Antonio de asociación (Antonius Knappenverein KAB) en Niederwenigern. Fue el mayor sindicato católico para los mineros católicos y una voz católica importante. A la edad de 22 años se convirtió en secretario de los jóvenes en el sindicato. Un año más tarde se convirtió en subdirector del periódico sindical Bergknappe ("El Minero"). Su trabajo con el sindicato lo llevó por Alemania, hasta que finalmente se estableció en Bottrop en el Valle del Ruhr, en lo que hoy es la diócesis de Essen.
Mientras tanto, se casó con Elizabeth Koch de Niederwenigern. Tuvieron siete hijos en el curso de su matrimonio feliz. Amaba a su familia por encima de todo y era un padre ejemplar en la responsabilidad de su educación y formación en la fe. Bruto no se retiró en la cáscara de la vida familiar. Permaneció en sintonía con los grandes problemas sociales, precisamente en su responsabilidad para su familia. Obligaciones laborales y sociales eran el lugar en el que se dio cuenta de su misión cristiana. En su doctrina de la fe, escrito en 1943, escribió: "La mayoría de los grandes logros de nacer a través de la actuación diaria de los deberes propios de las pequeñas cosas de la rutina de cada día Nuestro amor especial aquí es siempre para los pobres y los enfermos.".
A principios de 1927, se convirtió en editor asistente de la Arbeiterzeitung Westdeutsche (West Obrero Alemán periódico), el órgano de Mineros del San Antonio de la Asociación (KAB) y pronto se convirtió en su editor en jefe. Aquí estaba en condiciones de dar orientación católica trabajadores sobre cuestiones sociales y laborales. En el transcurso del tiempo, se hizo evidente para él que los desafíos políticos contenía una reivindicación moral y que los problemas sociales no se pueden resolver sin esfuerzos espirituales. 
El editor se convirtió en un mensajero que dio testimonio de su fe aquí también. Cuando se mudó a esta capacidad de la Casa Ketteler en Colonia, en 1929, ya tenía una opinión clara al acercarse el nazismo. Partiendo de la idea principal Obispo Ketteler de que una reforma de las condiciones en la sociedad sólo puede lograrse mediante una reforma de actitud, que vio en el éxito de los nazis en la sociedad: "inmadurez política" y "una falta de discernimiento". Ya en ese momento llamó a los nazis "enemigos mortales de la situación actual". Como redactor del órgano de la KAB, el 14 de septiembre de 1930, escribió: "Como trabajadores católicos rechazamos el nazismo no sólo por razones políticas y económicas, pero también con decisión, firmeza y claridad, a causa de nuestra actitud religiosa y cultural".
Ya unos meses después de la toma del poder por Hitler, el líder del Frente de Trabajo Alemán, Robert Ley, denominado KAB de Westdeutsche Arbeiterzeitung "hostiles al Estado". En el período siguiente, Gross intentó salvar al periódico de la destrucción sin hacer concesiones sobre su contenido. A partir de entonces sabían escribir entre líneas. En noviembre de 1938 llegó la prohibición definitiva de periódico de los trabajadores que, mientras tanto, se había cambiado el nombre Kettelerwacht (Human Ketteler s).
Gross, que tuvo que trabajar muy duro para su educación no fue gran orador. Pero habló convincentemente, cálido sin entusiasmo y con el poder de la persuasión. El hecho de que Nicolás Gross unió a la resistencia en Alemania como resultado de su convicción religiosa católica. Para él, la clave fue que "hay que obedecer a Dios más que a los hombres". "Si hay algo que se nos exige que va en contra de Dios o de la fe, entonces no sólo podemos, sino que debemos, rechazar la obediencia (a los hombres)" Así escribió Nikolaus Gross en 1943 en su doctrina de la fe. Se hacía cada vez más claro que lo que Alemania había llegado a este estado bajo el régimen de Hitler.
Bruto ajustado sus pensamientos conjuntos en dos escritos que más tarde cayó en manos de la Gestapo: las grandes tareas y es Alemania Perdido Ellos tenían que contribuir a su ejecución?.

En 1940, Gross tuvo que soportar los interrogatorios y registros domiciliarios. Después de la prohibición en el periódico de la asociación, publicó una serie de folletos pequeños que estaban destinados a ayudar a fortalecer la fuerza crítica de los valores de la fe y del Evangelio entre los trabajadores. Encontramos una respuesta por las razones que motivaron a alguien como Nikolaus Gross en las memorias del capellán de los conocidos, de los trabajadores, Mons. Gaspar Schulte de Paderborn. Allí leemos: "En mis muchas conversaciones, especialmente con Nikolaus Gross y jefe de la asociación, Otto Müller, llegué a conocer y admirar la grandeza de estos hombres moral Ellos no tropezar con la muerte Se pusieron en camino también está preparado para soportar un doloroso.. . la muerte por causa de la libertad que le dije a Nicolás Gross en el día antes del intento de asesinato contra Hitler del 20 de julio de 1944: "El señor Gross, recuerde que tiene siete hijos.No tengo familia de la que soy responsable. Es un asunto de su vida ". A lo que Bruto hizo una declaración muy importante para mí: "Si no nos arriesgamos nuestra vida hoy en día, ¿cómo podemos entonces quiero un día para justificarnos delante de Dios y de nuestro pueblo?". En 1943, Gross escribió en un folleto, lo que era casi una profecía: ". A veces, mi corazón se vuelve pesada y la tarea parece insoluble si puedo medir mi propia imperfección humana y la insuficiencia en contra de la grandeza de la obligación y el peso de la responsabilidad si una generación debe pagar el precio más alto, la muerte, por su corta vida, buscamos la respuesta en nosotros mismos en vano. Lo encontramos sólo en Él en cuyas manos estamos seguros en la vida y en la muerte. Nunca sabemos qué problemas están a la espera para poner a prueba el poder y la fuerza de nuestras almas .... los caminos del hombre se encuentran en la oscuridad. Pero aún no es oscuridad, sin luz. esperanza y la fe, que siempre se apresuran delante de nosotros, ya tenemos el presentimiento de la ruptura de un nuevo amanecer. Si sabemos que la mejor cosa en nosotros, el alma es inmortal, entonces también sabemos que nos encontraremos otra vez ". ¡Qué testimonio de un sentido de responsabilidad, buscando la realidad y la seguridad de la fe! Para Gross, la confianza en Dios fue la base sobre la que él no vaciló. Durante los años de la guerra formó una red de resistencia a los nazis y él era a menudo el curtidor entre los centros de resistencia. Estaba bien informado del complot para asesinar a Hitler aunque no tomó parte en su preparación y ejecución.
Después del fallido intento de asesinato el 20 de julio de 1944, los acontecimientos se sucedían y rápido. Gross, que no estaba envuelto en la preparación y ejecución del complot, fue detenido al mediodía en su casa el 12 de agosto de 1944 y llevado primero a la cárcel de Ravensbrück y luego a la prisión de Berlin-Tegel. Su esposa, Elisabeth, llegó a Berlín dos veces a visitarlo. Informó claros signos de tortura en la mano y los brazos. Sus cartas desde la prisión y el testimonio del capellán, el P. Peter Buchholz, dan una prueba impresionante de que la oración constante era la fuente de fortaleza en su difícil y, al final, la posición desesperada. En cada carta nunca dejó de pedir oración constante de su esposa y sus hijos, al igual que él también oró por su familia cada día.
El 15 de enero de 1945, la pena de muerte fue pronunciada por el presidente del Tribunal Popular, Roland Freisler. Su último comentario en el expediente judicial y la verdadera razón de la frase: "Él nadó a lo largo de la traición y por consiguiente tuvo que ahogar en ella!". Fue ahorcado en Berlín-Plötzensee el 23 de enero de 1945. Los nazis no hicieron ningún mártires. No permitieron que el ahorcado tener una tumba. Para los seguidores de la mentira y el odio sólo había destrucción brutal.
Pero el testimonio de la verdad y la fe no debe ser destruido! Sigue existiendo en los que han ido antes de nosotros como un ejemplo brillante. El capellán de la prisión, el P. Peter Buchholz, quien bendijo el condenado en su caminata final, informó después: "Gross inclinó la cabeza en silencio durante la bendición Su rostro ya parecía iluminado por la gloria en la que él se disponía a entrar.".
Los gobernantes de entonces se negó a darle cristiana sepultura. Su cadáver fue incinerado y sus cenizas esparcidas en una granja de aguas residuales.
Charles Reding
Cuando la pesadilla hitleriana asolaba Europa, cuando los judíos eran masacrados por millones, cuando apoyarles costaba la vida en caso de ser descubierto por los nazis, cuando oponerse públicamente al nazismo era dar un paso hacia la cárcel, la tortura y la muerte, hubo personas que decidieron jugársela hasta el final, para salvar la vida a cientos y miles de hombres, mujeres y niños de raza hebrea, y para denunciar la maldad intrínseca del régimen liderado por Adolf Hiter. 

Entre esos héroes que dieron su vida por salvar la de muchos otros, destacan dos hombres, uno italiano y otro alemán, ejecutados por los nazis, que tienen mucho en común. 

Los dos eran periodistas. Los dos era laicos. Ambos eran padres de familia numerosa. Es importante destacarlo: hubo muchas monjas, curas y obispos en Europa que se opusieron al régimen o escondieron judíos y fueron ejecutados. Pero no es lo mismo el heroísmo de un obispo o sacerdote -que públicamente lo han dejado todo por seguir radicalmente a Cristo- que el de un profesional, un laico padre de familia, que tiene que pensar en sus hijos y en su mujer. 

Por eso, los testimonios del italiano Odoardo Focherini y el alemán Nikolaus Gross, tan parecidos pese a que probablemente no supieron uno del otro, nos interpelan de manera especial en nuestros días, cuando muchos piden más protagonismo para los laicos, las familias y los profesionales cristianos.

Odardo Focherini, scout, periodista, "Justo entre las naciones"

Odoardo nació en Carpi el 6 de julio de 1907. Ferviente católico desde muy joven, se formó en la Acción Católica italiana bajo la guía de Don Armando Benatti. Con tan solo 16 años fue secretario del círculo interparroquial de Carpi, con 17 secretario de la Federación Juvenil diocesana. A los 19 años de edad fundó los scouts católicos en su localidad natal, llegando a ser jefe del movimiento scout en su diócesis y uno de los referentes del mismo en toda Italia. Se casó con María Marchesi en el año 1930 y su amor dio como fruto siete hijos.

Su indiscutible valía y celo apostólico le catapultaron hasta la presidencia de la Acción Católica italiana a la edad de 27 años. En 1937 pasó a ser director administrativo del diarioAvvenire, que entonces dirigía Raimondo Manzini, autor de encendidas polémicas contra el fascismo. Odoardo Focherini, siendo fiel al espíritu de la encíclica Non abbiamo bisogno (http://www.multimedios.org/docs2/d000292/index.html  ) de Pío XI, fue él mismo muy crítico contra el fascismo de Mussolini.
Sin embargo, lo que habría de poner a Odoardo ante la tesitura de convertirse en mártir cristiano fue su decidido trabajo en ayuda de los judíos italianos. Desafiando a las leyes raciales, Focherine contrató para Avvenire al periodista judío Giacomo Lampronti. En 1942, a petición de Manzini –a quien el cardenal de Génova, Pietro Boetto, había enviado algunos judíos de Polonia para defenderlos–, se encargó de proteger de la persecución a estos refugiados en un tren de Cruz Roja Internacional. 

Al lager de Flossemburg, por ocultar judíos

En octubre de 1943 organizó, junto al padre Dante Sala, una red eficaz para la expatriación hacia Suiza de más de un centenar de judíos. Odoardo se encargó de contactar con las familias, consiguió los documentos desde las sinagogas, se las arregló para obtener la finaciación necesaria y acabó proporcionado también la documentación falsa.

El 11 de marzo de 1944, Focherini fue detenido por los nazis en un hospital mientas atendía a un judío enfermo. Aislado en el «lager» de Flossenburg, fue trasladado al campo de Hersbruck donde se trabajaba desde las tres y media de la mañana hasta la tarde. Quien no resistía este ritmo, era inmediatamente enviado a los hornos crematorios. 

Durante una visita, su cuñado Bruno Marchesi le dijo: "Ten cuidado. Tal vez te expones demasiado. ¿No piensas en tus hijos?". Odoardo le respondió: "Si hubieras visto, como he visto yo en esta cárcel, lo que hacen padecer a los judíos, no lamentarías más que no haber hecho lo bastante por ellos, no haber salvado un número mayor".

Herido en una pierna y jamás atendido, Focherini murió de septicemia el 27 de diciembre de ese mismo año, a los 37 años. Antes de morir, dictó a su amigo Olivelli una carta-testamento, una despedida estremecedora:
"Mis siete hijos... Querría verlos antes de morir... No obstante, acepta, oh, Señor, también este sacrificio, y protégelos Tú, junto a mi mujer, a mis padres, a todos mis seres queridos.... Declaro morir en la más pura fe católica apostólica romana y en la plena sumisión a la voluntad de Dios –añadió–, ofreciendo mi vida en holocausto por mi diócesis, por Acción Católica, por el Papa y por el retorno de la paz al mundo.... Os ruego que digáis a mi esposa que siempre le he sido fiel, que siempre he pensado en ella y que siempre la he amado intensamente".
En su memoria, la Unión de las Comunidades judías de Italia le otorgó una medalla de oro en 1955. Igualmente, el "Instituto conmemorativo de los mártires y de los héroes Yad Vashem" de Jerusalén le proclamó "Justo entre las Naciones". 

El 20 de marzo de 2007 Monseñor Elio Tinti, obispo de Carpi, lo recordó así: "Con esperanza y devoción, deseamos que pronto la Iglesia lo pueda reconocer como mártir. Su vida como hombre verdadero es un himno a la santidad".

 Más sobre Nikolaus Gross: 
http://www.nikolaus-gross.de
http://www.nikolaus-gross-musical.de  (en Alemania hay un emocionante musical sobre este beato)

Más sobre Odoardo Focherini: 
http://www.santiebeati.it/dettaglio/92228 
http://gariwo.net/storie/storia.php?cod=14

domingo, 11 de octubre de 2009

Beato Juan XXIII

11 de octubre
BEATO JUAN XXIII



Angelo Giuseppe Roncalli (Sotto il Monte, Bérgamo, Italia, 25 de noviembre de 1881 - Ciudad del Vaticano, 3 de junio de 1963)
JUAN XXIII (1958-1963)
Beatificado por S.S. JUAN PABLO II el 3 de septiembre del 2000
Fiesta: 11 de Octubre, aniversario de día de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II.

jueves, 1 de octubre de 2009

Santa Teresita del Niño Jesús


1ero de octubre
SANTA TERESA DEL NIÑO JESUS Y DE LA SANTA FAZ
DOCTORA DE LA IGLESIA



(1873-1897)

Los “Madrugadores de Buenos Aires” comparten con todos los que visitan nuestro blog, el entrañable amor que tenemos a nuestra “Tía Tere”: la “gran madrugadora de la Iglesia de las nuevas playas”.

UNA GOTITA DE ROCIO QUE SE OCULTA EN EL CÁLIZ DE UNA FLOR

Cada santo ha dejado en la tierra una estela de luz, que le ha llevado a la comunión con Dios. No hay dos santos clonados, ni dos ca¬minos iguales. Cada santo ha vivido la Vida divina de una manera, porque cada persona tie¬ne su carácter particular, pues la gracia no destruye ninguna de las propiedades naturales. Y si proyecta su itinerario, cada uno describe el camino que él ha seguido, que se convierte en una variedad más. Santa Teresita sufrió una verdadera crisis cuando trató de elegir su vocación específica, porque su ambición era inmensa: quería ser sacerdote, misionero, doctor, mártir... El ardor la consumía. Tomó las cartas de San Pablo y leyó el capítulo 12. Yo os enseñaré un camino mejor: “el amor”. Había encontrado su vocación: En el cuerpo de su Madre la Iglesia, será el corazón. Sin el corazón no funciona ningún miembro. Siendo el corazón, la que quiere reunir todas las vocaciones, lo va a conseguir porque infundirá amor en todos. Yo ayudaré, a los sacerdotes, a los misioneros, a los doctores, a los mártires, a todos. Y eso desde un camino irrepetible, como su propio carácter; un camino que fuera reflejo de su espíritu, y orientación para otras almas semejantes a la suya. Su camino será el caminito de infancia espiritual, que es tan específico como su alma. Su pensamiento se inspiró en el convencimiento de que no todos los caminos son buenos para todas las almas. Ella nos dice que, al comenzar su vida espiri¬tual, se encontró con una multitud de sendas conducentes todas a la santidad. Pero advirtió que ninguna resultaba a propósito para su espíritu, porque: “Eran, decía, caminos demasiado perfectos para mi alma”. Y volviéndose a Jesús, le dijo que su de¬seo era llegar a la cumbre de la montaña del amor. Que la condujese por donde fuera su gusto, pues a ella no le importaba la aspereza del camino con tal de llegar al término. Esta actitud entraña el secre¬to de su caminito de infancia espiritual. No escoge ningún camino determinado, y, en eso mismo marca el camino del abandono en los brazos de Dios. En el camino de Santa Teresa predomina el abandono y la confianza, que tiene una ventaja sobre todos los demás, al reducirlo al elemento esencial de toda santidad. Cuando Teresa se puso a disposición de Jesús para que la lleve por donde Él quiera, no le importó que el camino fuera lleno de claridades o de túneles tenebrosos. Por eso, cuando anduvo por medio de oscuridades espirituales, que no la permitían saber donde se encontraba, si adelantaba o retrocedía, caminaba con la misma seguridad que si se viese conducida entre claridades divinas. En este estado de confianza plena en Dios el alma no necesita ver ni sentir nada para tener la más abso¬luta certeza de que va bien, sabiendo que va en los brazos de Dios.


Santa Teresa del Niño Jesús, naturaleza tímida y sus circunstancias


Es muy joven, vive en un claustro, bajo una Regla, limitada para realizar acciones grandes. A ella no pare¬ce que le convenía un camino de penitencias corporales extraordinarias, ni siquiera de grandes obras externas. Cada persona ha de florecer en el lugar y clima en que está plantada. Hemos visto a nuestro amado Juan Pablo II, envejecer y morir, desbordado de actos multitudinarios. Y lo hemos visto durante casi 27 años heroicamente pastorear al Pueblo de Dios que le fue confiado. El sintió vocación de carmelita descalzo y llevó el escapulario desde sus años de juventud. Antes de entrar al seminario, siendo estudiante universitario en Cracovia, pensó seriamente en entrar en el Carmelo, tras leer las obras de San Juan de la Cruz. Sus escritos místicos le apasionaron hasta el punto de que en ellos basó su tesis doctoral de teología, defendida ante la Universidad Pontificia de Santo Tomás, «Angelicum», en Roma. El Cardenal Sapieha, su Arzobispo de Cracovia, desvió su vocación. Si hubiera seguido aquel camino, su vida y su trayectoria habría sido muy diferente. Teresa de Jesús, la Madre Fundadora del Carmelo de Teresita, siguió una senda muy distinta de la de su hija. Cada uno en su lugar ha de echar las flores de acuerdo con sus circunstancias, cualidades y talentos. Teresita sólo pedía unos brazos divinos que la llevaran a las cumbres de la montaña del amor. Se acaba de descubrir el ascensor, y ella quiere utilizarlo. Intuye que Jesús, con cualidades infinitas, tiene dos grandes lunares: no sabe cálculo y está ciego. Una señora que decía que tenía revelaciones, cuando las confiaba a su confesor, que no las creía, éste le pidió una prueba: Si dices que hablas con Jesús, pídele que te revele algún pecado mío, y te creeré. Acudió a Jesús con el encargo, quien contestó: ¿Un pecado del padre? No recuerdo ninguno. Teresita procede según el carácter infantil de que hablaba Jesús en su Evangelio, el caminito de infancia es¬piritual.


¿Su vida va a gozar de menor eficacia?


Nosotros medimos las cosas por su realidad física o por su trascendencia moral o social. Creemos que el esfuerzo realizado debe ser el principio que dé efi¬cacia a la obra. Esto es lo que ocurre en el orden puramente natural. Porque en este orden es nues¬tro esfuerzo la causa total de la obra, y como el efecto no puede tener mas virtualidad que la que recibe de su causa, la. obra realizada no puede tener más virtualidad ni mayor eficacia que el esfuerzo con que la hemos realizado. En el orden sobrenatural cambia el aspecto de la cuestión. Y no es que en este orden deje de ser verdadero aquel principio filosófico de que el efecto no puede exceder la virtualidad de su causa sino porque interviene aquí un agente nuevo, que suma su acción a la nuestra: Dios. Y entonces el mérito y la importancia de la obra ya no hay que medirla por nuestro esfuerzo, ni mucho menos por su realidad física, sino por la virtualidad que Dios quiera comunicarla. Los cincuenta céntimos de la viuda pobre del evangelio fueron considerados como más meritorios que las enormes cantidades de los que tenía mayor poder adquisitivo que el de la pobrecita viuda, llena de amor generoso. ¿Obras grandes u obras pequeñas? ¿Qué más le da a Dios? El no necesita nada. El no necesita carne de toros ni sangre de cabritos. Las fieras y las aves son suyas. Cada obra producirá el efecto que él quiera. sin que lo estorbe ni la insignificancia del instrumento, ni la adversidad de las circunstancias, ni la mala voluntad de los hombres. El euro del pobre depositado en el tesoro público queda potenciado por esa riqueza. Sumado el amor de la persona humana que levanta un sobre del suelo por amor; mejor dicho, absorbido este pequeño esfuerzo del niño, o del adulto, hecho niño evangélico, en el océano siempre activo de la omnipotencia divina, adquiere valor infinito.


“Somos una gotita de rocío”.


Así se lo enseñaba Santa Teresita a su her¬mana Celina: “Somos como una gotita de rocío que se oculta en el cáliz de la flor de los campos. Desconocidas de todos. no debemos envidiar ni siquiera al claro arroyuelo que serpentea por la pradera. Es verdad que su murmullo es muy dulce; pero, además de que por eso mismo no pue¬de permanecer oculto, el arroyuelo no cabe en el cáliz de la Flor de los campos... ¿Es necesario ser tan pequeño para poder acercarse a Jesús...? Se dirá que el arroyuelo es más útil que la gota de rocío, la cual no sirve más que para refrescar un instante la frá¬gil corola de una flor silvestre. Esto es ignorar la causa del mérito de las obras. Jesús no tiene necesidad de nuestras obras brillantes ni de nuestros pensamien¬tos sublimes; si él quisiera concepciones elevadas, ¿no tiene sus ángeles, cuya ciencia sobrepasa infi¬nitamente la de los más grandes genios de este mundo? No es, pues, ni la grandiosidad de las obras ni los talentos lo que Jesús quiere y aprecia. No pide más que una gotita de rocío que durante la noche de esta vida permanezca oculta en Él, en el cáliz de la Flor de los campos”.


Sublime concepción del valor real de las obras de los hombres

Sublime y consoladora. Por¬que, ¿qué seria de tantas pobres criaturas imposibilitadas para realizar obras brillantes, que tienen que pasarse la vida tendidas en su cama, o envueltas en la oscuridad de un oficio ingrato y repugnante? Si el mérito de las obras se basara en las apariencias brillantes, Dios habría sido in¬justo. Infinidad de criaturas estarían condenadas a la desesperación. Pero Santa Teresita pone una con¬dición para que las obras más insignificantes ten¬gan ese mérito: el que estén hechas en Cristo, con Cristo y por Cristo. “Sin Mí no podéis hacer nada”. Sin Dios las acciones humanas valdrán sólo lo que tengan de apariencia; porque como la razón de ese otro mérito es Dios, si se prescinde de Él, la obra se quedará en su raquítico valor natural. Y eso ¿para qué lo quiere Dios? En cambio, la obra realizada por Dios y para Dios, por muy insignificante que sea en el orden na¬tural, unida a la virtualidad de Dios, tiene toda la dignidad y toda la trascendencia de una obra de Dios. Esa trascendencia no llegará a aparecer nunca a los ojos de los hombres en esta vida; pero algún día se manifestará, y entonces ve¬remos cómo los grandes acontecimientos sociales, los grandes descubrimientos e inventos han sido causados por una multitud de obras de almas pequeñas, más que por las grandes hazañas de los héroes, y de los científicos, de los grandes estrategas y de los descubridores. Incluso en el orden físico, un ascua ardiente es capaz de producir un incendio voraz. ¿No estará el secreto de la esterilidad de tantos actos multiplicados en la escasez de ascuas de amor?

Padre Jesús Martí Ballester

lunes, 21 de septiembre de 2009

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