domingo, 13 de diciembre de 2009
Tercer domingo de Adviento
domingo, 4 de octubre de 2009
El texto del P. Pedro Arrupe S.J
viernes, 2 de octubre de 2009
¡Oh Verbo! ¡Oh Cristo!
Consagración a Nuestra Madre
lunes, 21 de septiembre de 2009
REZAMOS POR TI
martes, 15 de septiembre de 2009
SEÑOR DEL MILAGRO
SEÑOR DEL MILAGRO

CELEBRANDO POR NUESTROS ANTEPASADOS,
PROMETIENDO QUE VOS, DULCE JESÚS:
SERÁS SIEMPRE NUESTRO Y QUE NOSOTROS SEREMOS SIEMPRE TUYOS”
CADA 15 DE SEPTIEMBRE
EN LA CIUDAD DE SALTA (ARGENTINA)
jueves, 10 de septiembre de 2009
Alma de Cristo
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén
jueves, 27 de agosto de 2009
Siervo de Dios Enrique Shaw: Laico, esposo, padre de familia, empresario

En Argentina recordamos al
Siervo de Dios Enrique Shaw: Laico, esposo, padre de familia, empresario
y
rezamos por su pronta Beatificación
Enrique Shaw (1921-1962)
Fundó la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas
e impulsó el crecimiento humano de su personal desde la Doctrina de la Iglesia.
Destacado estudiante y con una profunda piedad
Está en marcha en Argentina la Causa de Beatificación del Siervo de Dios Enrique Ernesto Shaw (1921-1962), un empresario que estuvo casado, tuvo 9 hijos y vivió 41 años de vida entregada fielmente a Cristo desde un firme compromiso con la Iglesia. Esa implicación se manifestó de manera pública en las empresas que dirigió, ya que impulsó el crecimiento humano de sus trabajadores inspirándose en la propia Doctrina Social de la Iglesia. Entre otras obras, fundó la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), entidad que forma parte de la Unión Internacional de Empresarios (UNIAPAC), y escribió numerosos libros, folletos y conferencias. Además, también formó parte de varios movimientos eclesiales en el país sudamericano.
Hijo de padres argentinos, Sara Tornquist y Alejandro Shaw, Enrique nació en París el 26 de Febrero de 1921. En el año 1923, su familia regresó al país de origen. Su madre falleció cuando Enrique tenía 4 años, pero su esposo cumplió el deseo póstumo de Sara y confió su formación religiosa a un sacerdote de la congregación de los sacramentinos. En el Colegio de La Salle de Buenos Aires, fue un alumno sobresaliente. Pero lo que más distinguía a Enrique era su profunda fe religiosa: comulgaba diariamente y era miembro directivo de la Congregación Mariana.
Intelectual incansable
A principios de 1936, después de cumplir 14 años, mostró su deseo de ingresar en la Escuela Naval Militar, a pesar a la oposición de su padre. Fue principalmente en los rigurosos mares del Sur donde, en ese momento, ejerció una comprometida labor apostólica, dando un fuerte testimonio de fe. Figuró entre los tres mejores promedios de su clase y fue el más joven de los graduados hasta entonces en la institución. Enrique fue siempre muy buen lector y buscaba ansiosamente responder a sus inquietudes. Autodidacta desde muy joven, a los 16 años comenzó a leer libros de economía, política, filosofía, historia y ciencia. Pero en ninguno de estos libros encontró la respuesta que él necesitaba. Una tarde del verano de 1939, en un folleto sobre Doctrina Social de la Iglesia, finalmente encontró lo que estaba buscando. Él siempre llamó a eso su "conversión"
Matrimonio y de la Marina a la empresa
Entre las amigas con las que salía y a las que visitaba durante sus licencias en Buenos Aires, había una que le llamaba especialmente la atención: Cecilia Bunge. Con ella se casó en 1943 y tuvo 9 hijos. En 1945, fue enviado por la Marina a la Universidad Estatal de Chicago (Estados Unidos) para estudiar meteorología. Pero fue en ese año, cuando ya su familia estaba constituida y creciendo, cuando se produjo un cambio notable en el rumbo de su vida: Enrique vio que Dios le pedía un apostolado específico. En un principio creyó que debía hacerse obrero, pero un sacerdote lo persuadió para que llevase el evangelio al mundo empresario al cual pertenecía su familia.
Entonces renunció a la Marina y, de regreso a Argentina, se inició como ejecutivo de las Cristalerías Rigolleau. En poco tiempo llegó a ser gerente general y a conformar distintos directorios de otras empresas. Durante esos años, fue formando una espiritualidad propia relacionada con su vocación de empresario cristiano: "Como empresario, sembrar esperanza, ver la realidad, renunciar al beneficio aparente del momento, ser un puente entre quienes conocen el problema y el sumergido que piensa en su problema inmediato". Se incorporó a la Acción Católica y al Movimiento Familiar Cristiano.
Empresas cristianas
En 1946 el Episcopado le encargó organizar con otros empresarios la ayuda a la Europa de posguerra, y en ese momento intentó crear una entidad para que los empresarios "sean más cristianos". Gracias al estímulo del canónigo Cardijn, concretó su aspiración y, en 1952, fundó la ACDE (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa), de la cual fue su primer presidente. Desplegó así una intensa acción evangelizadora dirigida a la clase empresaria tanto del país como de América Latina, donde extendió el movimiento empresarial de la UNIAPAC, nacida en Europa pocos años antes. "Que en la empresa –escribió– haya una comunidad humana; que los trabajadores participen en la producción y, por lo tanto, dé al obrero el sentido de pertenencia a una empresa; que le ayude a adquirir el sentido de sus deberes hacia la colectividad, el gusto por su trabajo y de la vida, porque ser patrón no es un privilegio, sino una función".
La enfermedad y unión con Dios
En 1957, se le descubrió un cáncer. A partir de entonces, inició una tenaz lucha contra la enfermedad. Sin embargo, eso no le impidió mantener una intensa actividad participando en congresos, dictando conferencias, editando publicaciones, elaborando su diario y manuscritos. En estos últimos, ya empezó a despuntar el perfil de un hombre que fue uniéndose cada vez más a Cristo: "No basta con hacer las cosas bien, o tal vez muy bien. Es necesario estar totalmente entregado a Cristo, pensar si cada acto está de acuerdo con las intenciones del Corazón de Cristo".
Despedida y muerte
En 1958 integró el primer Consejo de Administración de la Universidad Católica Argentina. Participó en la fundación de Cáritas y del Serra Club. También llegó a ser presidente de los Hombres de Acción Católica. Organizó una librería a la que llamó "Casa del Libro", una iniciativa apostólica para difundir temas de espiritualidad, de la Doctrina Social de la Iglesia y de otras cuestiones éticas y culturales. Su frágil salud empeoró en 1962, aunque mantuvo viva hasta el final su labor como dirigente. Pocas semanas antes de morir, en una reunión con el personal de la empresa, dio las gracias a todos, especialmente a los obreros, los que habían donado sangre para sus intervenciones quirúrgicas. Viajó incluso a Lourdes a petición de los suyos, para pedir el milagro de su curación, pero también ofreció su vida por familiares y amigos. Falleció el 27 de Agosto de 1962, a los 41 años, tras dolorosos sufrimientos que afrontó con entereza, coraje y una profundidad cristiana conmovedora. Actualmente la ACDE es la principal entidad promotora de su causa de beatificación, que está en la etapa diocesana.
Madrugadores de Buenos Aires
Biografía de Enrique Shaw
Oracion Privada
(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)
sábado, 22 de agosto de 2009
22 de agosto Fiesta de María Reina del Universo

Que una madre disminuya la gloria de sus hijos. ¡Qué cosa más extraña!
Yo pienso todo lo contrario: creo que Ella aumentará el esplendor de los hijos”.
DEL MAGISTERIO DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II

1. La devoción popular invoca a María como Reina. El Concilio, después de recordar la Asunción de la Virgen «en Cuerpo y Alma a la gloria del Cielo», explica que fue «elevada (...) por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores (ver Ap 19,16) y vencedor del pecado y de la muerte».
En efecto, a partir del siglo V, casi en el mismo período en que el Concilio de Éfeso la proclama «Madre de Dios», se empieza a atribuir a María Santísima el título de Reina. El pueblo cristiano, con este reconocimiento ulterior de su excelsa dignidad, quiere ponerla por encima de todas las criaturas, exaltando su función y su importancia en la vida de cada persona y de todo el mundo.
2. Mi venerado predecesor Pío XII, en la Encíclica Ad coeli Reginam, a la que se refiere el texto de la Constitución Lumen gentium, indica como fundamento de la realeza de María, además de su maternidad, su cooperación en la obra de la Redención. La Encíclica recuerda el texto litúrgico: «Santa María, Reina del Cielo y Soberana del mundo, sufría junto a la Cruz de nuestro Señor Jesucristo». Establece, además, una analogía entre María y Cristo, que nos ayuda a comprender el significado de la realeza de la Virgen. Cristo es Rey no sólo porque es Hijo de Dios, sino también porque es Redentor. María es Reina no sólo porque es Madre de Dios, sino también porque, asociada como nueva Eva al nuevo Adán, cooperó en la obra de la redención del género humano.
En el Evangelio según San Marcos leemos que el día de la Ascensión el Señor Jesús «fue elevado al Cielo y se sentó a la diestra de Dios» (Mc 16,19). En el lenguaje bíblico, «sentarse a la diestra de Dios» significa compartir su poder soberano. Sentándose «a la diestra del Padre», Él instaura su Reino, el Reino de Dios. Elevada al Cielo, María es asociada al poder de su Hijo y se dedica a la extensión del Reino, participando en la difusión de la gracia divina en el mundo.
Observando la analogía entre la Ascensión de Cristo y la Asunción de María, podemos concluir que, subordinada a Cristo, María es la Reina que posee y ejerce sobre el universo una soberanía que le fue otorgada por su Hijo mismo.
3. El título de Reina no sustituye, ciertamente, el de Madre: su realeza es un corolario de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le fue conferido para cumplir dicha misión.
Citando la bula Ineffabilis Deus, de Pío IX, el Sumo Pontífice Pío XII pone de relieve esta dimensión materna de la realeza de la Virgen: «Teniendo hacia nosotros un afecto materno e interesándose por nuestra salvación, Ella extiende a todo el género humano su solicitud. Establecida por el Señor como Reina del Cielo y de la tierra, elevada por encima de todos los coros de los ángeles y de toda la jerarquía celestial de los santos, sentada a la diestra de su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo, obtiene con gran certeza lo que pide con sus súplicas maternas; lo que busca, lo encuentra, y no le puede faltar».
4. Así pues, los cristianos miran con confianza a María Reina, y esto no sólo no disminuye, sino que, por el contrario, exalta su abandono filial en aquella que es Madre en el orden de la gracia. Más aún, la solicitud de María Reina por los hombres puede ser plenamente eficaz precisamente en virtud del estado glorioso posterior a la Asunción.
5. Se puede concluir que la Asunción no sólo favorece la plena comunión de María con Cristo, sino también con cada uno de nosotros: está junto a nosotros, porque su estado glorioso le permite seguirnos en nuestro itinerario terreno diario.
Por tanto, en vez de crear distancia entre Ella y nosotros, el estado glorioso de María suscita una cercanía continua y solícita. Ella conoce todo lo que sucede en nuestra existencia, y nos sostiene con amor materno en las pruebas de la vida.
Elevada a la gloria celestial, María se dedica totalmente a la obra de la salvación, para comunicar a todo hombre la felicidad que le fue concedida. Es una Reina que da todo lo que posee, compartiendo, sobre todo, la vida y el Amor de Cristo.

Reina del Universo;
enciéndenos en un ardiente amor por ti;
haz que inflamemos al mundo entero en tu servicio,
para que todos los pueblos
encuentren el camino seguro hacia la Patria.
Tu santo corazón es para el mundo
el refugio de paz,
el signo de elección
y la puerta del cielo.
Amén.

Aseméjanos a Ti y enséñanos
A caminar por la vida tal como Tú lo hiciste,
Fuerte y digna, sencilla y bondadosa,
repartiendo amor, paz, y alegría.
En nosotras recorre nuestro tiempo
Preparándolo para Cristo Jesús.

Salve, Señora, santa Reina,
Santa Madre de Dios,
María, que eres Virgen hecha Iglesia,
y elegida por el Santísimo Padre del Cielo,
que te consagró con su Santísimo Hijo amado
y el Espíritu Santo Paráclito,
en la que estuvo
y está toda la plenitud de la gracia
y todo bien.
Salve, palacio suyo;
Salve, tabernáculo suyo;
Salve, casa suya.
Salve, vestidura suya;
Salve, esclava suya;
Salve, Madre suya;
y vosotras todas, santas virtudes,
que por la gracia e iluminación del Espíritu Santo
sois infundidas en los corazones de los fieles,
para que de los no creyentes
hagáis fieles a Dios.
Madrugadores de Buenos Aires
viernes, 21 de agosto de 2009
jueves, 20 de agosto de 2009
20 de agosto, San Bernardo

"Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de las tribulaciones, mira a la Estrella, llama a María.
"Si eres agitado por las ondas de la soberbia, si de la detracción, si de la ambición, si de la emulación, mira a la Estrella, llama a María.
"Si la ira, o la avaricia, o la impureza impelen violentamente la navecilla de tu alma, mira a María.
"Si, turbado a la memoria de la enormidad de tus crímenes, confuso a la vista de la fealdad de tu conciencia, aterrado a la idea del horror del juicio, comienzas a ser sumido en la sima del suelo de la tristeza, en los abismos de la desesperación, piensa en María.
"En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón; y para conseguir los sufragios de su intercesión, no te desvíes de los ejemplos de su virtud.
"No te extraviarás si la sigues, no desesperarás si la ruegas, no te perderás si en Ella piensas. Si Ella te tiende su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás, si es tu guía; llegarás felizmente al puerto, si Ella te ampara”.
San Bernardo de Claraval

oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido
a tu protección,
implorando tu asistencia
y reclamando tu socorro,
haya sido abandonado de ti.
Animado con esta confianza,
a ti también acudo,
oh Madre,
Virgen de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No deseches mis humildes súplicas,
oh Madre del Verbo divino,
antes bien, escúchalas
y acógelas benignamente.
Amén.
viernes, 31 de julio de 2009
ALMA DE CRISTO
(Para después de comulgar)
de SAN IGNACIO DE LOYOLA
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén.
sábado, 11 de julio de 2009
Oración a San Benito de Nursia

Santísimo confesor del Señor; Padre y jefe de los monjes,
interceded por nuestra santidad, por nuestra salud del alma, cuerpo y mente.
Destierra de nuestra vida, de nuestra casa, las asechanzas del maligno espíritu.
Líbranos de funestas herejías, de malas lenguas y hechicerías.
Pídele al Señor, remedie nuestras necesidades espirituales, y corporales.
Pídele también por el progreso de la santa Iglesia Católica;
y porque mi alma no muera en pecado mortal,
para que así confiado en Tu poderosa intercesión,
pueda algún día en el cielo, cantar las eternas alabanzas.
AMÉN
jueves, 9 de julio de 2009
En el día de la Independencia, recemos unidos por nuestra Argentina

ORACIÓN POR LA PATRIA
Madre, con tu Hijo Divino
desciende a los caminos de nuestra patria
para que, siguiendo vuestras huellas,
encuentre la paz verdadera y estable.
Patria, ARGENTINA sólo tendrás salvación
si, en amor, te unes a María y a su Hijo.
Amén
(De una oración del Siervo de Dios Padre José Kentenich)
jueves, 2 de julio de 2009
ACOGENOS SOLICITA
lunes, 25 de mayo de 2009
Recemos por el "Año Jubilar del Bicentenario de la Patria"

Madre, con tu Hijo Divino
desciende a los caminos de nuestra patria
para que, siguiendo vuestras huellas,
encuentre la paz verdadera y estable.
Patria, ARGENTINA sólo tendrás salvación
si, en amor, te unes a María y a su Hijo.
Amén
(De una oración del Siervo de Dios Padre José Kentenich)
lunes, 30 de marzo de 2009
Letanías de la humildad del Card. Rafael Merry del Val
-Jesús manso y humilde de corazón,
Óyeme.
-Del deseo de ser estimado,
Líbrame Jesús.
-Del deseo de ser alabado,
Líbrame Jesús.
-Del deseo de ser honrado,
Líbrame Jesús.
-Del deseo de ser aplaudido,
Líbrame Jesús.
-Del deseo de ser preferido a otros,
Líbrame Jesús.
-Del deseo de ser consultado,
Líbrame Jesús.
-Del deseo de ser aceptado,
Líbrame Jesús.
-Del temor de ser humillado,
Líbrame Jesús.
-Del temor de ser despreciado,
Líbrame Jesús.
-Del temor de ser reprendido,
Líbrame Jesús.
-Del temor de ser calumniado,
Líbrame Jesús.
-Del temor de ser olvidado,
Líbrame Jesús.
-Del temor de ser puesto en ridículo,
Líbrame Jesús.
-Del temor de ser injuriado,
Líbrame Jesús.
-Del temor de ser juzgado con malicia,
Líbrame Jesús.
-Que otros sean más estimados que yo,
Jesús dame la gracia de desearlo.
-Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
Jesús dame la gracia de desearlo.
-Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
Jesús dame la gracia de desearlo.
-Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
Jesús dame la gracia de desearlo.
-Que otros sean preferidos a mí en todo,
Jesús dame la gracia de desearlo.
-Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,
Jesús dame la gracia de desearlo.
ORACIÓN
Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo. Amén.






